The suicide of western culture

Subes en el ascensor, ese ascensor del que recuerdas cada uno de sus sonidos. Has podido oír otras maquinarias pero nada te infunde tanto terror como escuchar subir ese ascensor. Además sigues viviendo en ese mismo edificio, esa misma casa, ese lugar que no reconoces como hogar. Has estado en apartamentos con más sentimiento de unión que en este mismo. Pero ahora mismo te da igual, apatía, la mejor aliada. Al menos hay silencio en este barrio para poder romperlo. Silencio. Hay tantas cosas que destrozar aquí… y que dejar permanecer para no herir a nadie más que lo mejor sería levitar, abandonar toda esta estancia y por qué no, huir. Cobarde. Huir. Aunque no puedes, no te sientes capaz de abandonar, por mucho que se intente ignorar ese papel, por desgracia, no te educaron para abandonar. Maldito sentimiento de salvaguardar, de salvar y guardar (en secreto toda la basura). Ahora, ahora mismo podría romper con el equilibrio pero, no. Espera. Espera y calla. Intenta no escuchar tu mente, calla y duerme. Se acabó. Se terminó. 

Ruido.

♥ 1
  1. ataraxigrado posted this